Nuevo liderazgo de Fedenaga busca relanzar la ganadería nacional

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  • Venezuela actualiza su inventario ganadero luego de más de una década sin cifras precisas sobre el tamaño y ubicación del rebaño bovino.
  • La certificación como país libre de fiebre aftosa es vista por el sector como la llave para entrar a mercados internacionales de carne y productos pecuarios.
  • Fedenaga propone un plan ganadero a 30 años con metas en productividad, genética, infraestructura, industria y financiamiento.
  • La reactivación del censo ganadero busca medir el rebaño y avanzar hacia mercados internacionales.

La ganadería en Venezuela vuelve al centro del debate económico y productivo. Después de más de 12 años sin una actualización formal del inventario pecuario, el país inició un proceso de caracterización del rebaño bovino que busca determinar cuántas cabezas de ganado existen actualmente, dónde están ubicadas y cuál es la capacidad operativa de las unidades de producción.

La medida no solo tiene valor estadístico. Para el sector agropecuario, se trata de un paso fundamental dentro de la estrategia sanitaria que persigue la certificación internacional como país libre de fiebre aftosa, una condición considerada indispensable para destrabar la exportación de carne, leche y otros derivados pecuarios.

José Labrador, vicepresidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga) y candidato a presidir esa organización, explicó que la última cifra oficial ubica el rebaño nacional en alrededor de 15 millones de cabezas. Sin embargo, reconoció que actualmente no hay claridad sobre si ese volumen aumentó, disminuyó o permanece estable.

El dirigente sostuvo que el sector necesita información actualizada para planificar políticas de crecimiento, vacunación, trazabilidad y productividad. A su juicio, sin datos precisos es imposible diseñar una política ganadera moderna y competitiva.

Inventario ganadero en Venezuela: por qué el censo es clave para el sector

La actualización del inventario ganadero en Venezuela forma parte del Plan Operativo 2026-2030 del Programa Nacional de Fiebre Aftosa. Esta hoja de ruta busca fortalecer los controles sanitarios y mejorar la vigilancia epidemiológica, con asistencia técnica del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA), dependiente de la Organización Panamericana de la Salud.

El plan contempla identificar el número de animales, su ubicación geográfica y las condiciones de infraestructura en las fincas y unidades de producción. También permitirá mejorar la organización de los ciclos de vacunación, detectar vacíos sanitarios y construir una radiografía real del sistema ganadero nacional.

El despliegue del Plan de Caracterización del Rebaño Bovino ya comenzó y estará en ejecución hasta diciembre de 2026. Para el sector, esta etapa es decisiva, porque permite corregir una de las principales debilidades históricas de la ganadería venezolana: la falta de información actualizada y confiable.

Además, la caracterización del rebaño es considerada un requisito técnico para avanzar hacia el reconocimiento sanitario internacional. Sin esa validación, Venezuela sigue limitada para colocar carne y derivados en mercados que exigen estricto cumplimiento zoosanitario.

Fiebre aftosa: la certificación que puede cambiar el negocio ganadero

La lucha contra la fiebre aftosa en Venezuela ocupa hoy un lugar prioritario dentro de la agenda pecuaria. El sector considera que obtener la certificación como país libre de esta enfermedad sería un punto de inflexión para toda la cadena de producción animal.

Según Labrador, la ausencia de ese aval sanitario mantiene cerradas importantes oportunidades comerciales. Aunque Venezuela tiene capacidad para producir y crecer, la falta de certificación impide competir plenamente en destinos internacionales que exigen garantías veterinarias y trazabilidad.

El gremio estima que, con una adecuada política sanitaria, el país podría abastecer mercados del Caribe, Norteamérica y otras regiones. En esa visión, la certificación no solo abriría puertas a la exportación de carne venezolana, sino también a productos lácteos y otros rubros pecuarios.

La hoja de ruta oficial contempla fortalecer el servicio veterinario, consolidar una vigilancia epidemiológica más robusta y elevar la cobertura de vacunación por encima de 90% a partir de 2027. Ese objetivo aparece como uno de los grandes pilares para desmontar la barrera sanitaria que frena al sector.

Fedenaga plantea un plan ganadero a 30 años para transformar la producción

Más allá del tema sanitario, Fedenaga impulsa una propuesta de fondo: un Máster Plan de Desarrollo Ganadero con horizonte de hasta 30 años. La iniciativa, presentada por Labrador, apuesta por una política de largo plazo que no dependa de los ciclos políticos y que sirva de guía para modernizar la actividad pecuaria.

El proyecto contempla metas a cinco, 10, 15, 20 y 30 años, además de cinco grandes vértices y 12 macroobjetivos vinculados con educación, planificación, sanidad, genética, infraestructura e industrialización.

Uno de los puntos más destacados es que la propuesta tiene carácter multiespecie. No se limita al ganado bovino, sino que incluye también bufalinos, ovinos, caprinos, porcinos y aves. La intención es pensar el desarrollo pecuario como una cadena amplia, con integración entre producción primaria, procesamiento industrial y comercialización.

Labrador sostiene que si aumenta el tamaño del rebaño también debe crecer la industria. Eso implica ampliar plantas procesadoras de carne y leche, fortalecer el uso de subproductos animales, mejorar la cadena de frío y desarrollar sistemas logísticos más eficientes.

Producción de carne y leche en Venezuela sigue lejos de su máximo potencial

Aunque la producción de carne en Venezuela y la actividad lechera mantienen movimiento, Fedenaga considera que el país todavía trabaja por debajo de su potencial. Labrador calcula que existen cerca de 35 millones de hectáreas con condiciones para producir alimentos, aunque admite que aún no está claro cuánto de ese espacio se utiliza realmente en ganadería.

Esa falta de precisión es precisamente uno de los vacíos que el nuevo censo busca llenar. El objetivo es determinar no solo cuántos animales hay, sino también cuánto territorio está activo, cuál permanece subutilizado y qué zonas podrían convertirse en nuevos polos de expansión.

Entre las áreas con potencial, el dirigente destacó el corredor al norte del río Orinoco, desde Barinas hasta el oriente del país, así como zonas de Zulia y Táchira. Se trata de regiones con tradición ganadera y capacidad para sostener una expansión si cuentan con inversión, infraestructura y acompañamiento técnico.

En cuanto a la producción de leche en Venezuela, el gremio maneja estimaciones de 4,5 millones de litros diarios de leche de vaca y 2,5 millones de litros de leche de búfala. Sin embargo, apenas unos 900.000 litros de leche vacuna llegarían cada día a la industria, lo que deja ver una fuerte brecha entre la producción primaria y el procesamiento formal.

En carne, se estima el beneficio anual de alrededor de 1,5 millones de cabezas de ganado, un volumen que contribuye a cubrir buena parte de la demanda interna. Aun así, el reto central sigue siendo elevar la productividad por hectárea y mejorar los rendimientos del sistema.

Exportación de carne venezolana depende de sanidad, inversión y capacidad industrial

La exportación de carne venezolana figura entre los grandes objetivos del sector. Fedenaga advierte que, si el país logra ampliar su rebaño y mejorar su productividad, será necesario buscar mercados externos para colocar excedentes.

Entre los destinos mencionados figuran las islas del Caribe, Norteamérica, Europa y Asia. También se observan oportunidades potenciales en rubros como la carne ovina, siempre que Venezuela pueda ofrecer volumen, calidad y cumplimiento sanitario.

Pero la apuesta exportadora no depende solo del crecimiento de la producción. Requiere financiamiento, infraestructura industrial y credibilidad sanitaria. Por eso el gremio plantea que el desarrollo del sector podría apoyarse en fondos multilaterales, mecanismos nacionales de financiamiento ganadero, banca privada y mercado de valores.

Labrador incluso mencionó la posibilidad de captar recursos de organismos internacionales para programas de producción de alimentos, aunque no detalló aún el mecanismo específico ni presentó una cifra total del costo del plan.

Una oportunidad para reordenar y modernizar el sector ganadero

La actualización del rebaño bovino, la lucha contra la fiebre aftosa y la propuesta de un plan ganadero a 30 años dibujan una nueva etapa para la ganadería en Venezuela. El desafío no es menor: ordenar las cifras, mejorar la sanidad, elevar la productividad y conectar la producción primaria con la industria.

Si el país logra completar con éxito la caracterización del rebaño y avanzar hacia la certificación internacional, la actividad pecuaria podría entrar en una fase de mayor competitividad, con opciones reales de exportación y atracción de inversiones.

Por ahora, el primer paso es claro en el sentido de conocer con precisión la dimensión real del sector. En la ganadería, como en cualquier actividad estratégica, no se puede planificar el futuro sin saber exactamente con qué se cuenta en el presente.

Con Información de Bloomberg Venezuela.

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