Lo que le espera a Milei en Argentina

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El nuevo gobierno del político y economista libertario Javier Milei enfrenta una serie de desafíos económicos tras dos décadas de corrupción y equivocaciones de los sucesivos gobiernos de los Kirchner, Macri y el saliente Alberto Fernández.

Argentina se ha visto atrapada en ciclos recurrentes de contracciones económicas profundas y destructivas, resultado de políticas que obligan a los gobiernos a gastar rutinariamente más de lo que recaudan a través de impuestos y otros ingresos, según señalan los economistas.

El presidente electo, Javier Milei, asumirá su cargo a principios de diciembre con la tarea de revertir políticas de gasto insostenibles que han agotado las arcas del gobierno y han provocado un aumento desmesurado de la inflación y las tasas de interés.

Una Historia de Luchas Financieras

Gobiernos argentinos sucesivos han recurrido a imprimir dinero después de agotar otras opciones de financiamiento, como pedir prestado miles de millones de dólares en el extranjero. Este país altamente endeudado se encuentra ahora desconectado de los mercados financieros globales.

Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, destaca que «el panorama macroeconómico de Argentina está irrefutablemente deteriorado», subrayando la gravedad de la situación. A ello debe sumarse la excesiva dependencia de Argentina de la ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El país, actualmente el mayor deudor del FMI con más de $40 mil millones adeudados, ha recibido más de 20 programas de ayuda desde finales de la década de 1950. El reciente incumplimiento de la deuda soberana en 2020 destaca los desafíos arraigados.

Problemas con la Moneda y Devaluación

La lucha por generar suficientes dólares a través de las exportaciones ha llevado a escasez de divisas. Como resultado, los argentinos buscan refugio en la estabilidad del dólar estadounidense, provocando fuertes devaluaciones del peso. Es notable que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de Argentina permanezca estancado, en marcado contraste con el crecimiento observado en Uruguay, país vecino.

Argentina destaca como la única gran economía latinoamericana incapaz de controlar la inflación, después de Venezuela, también gobernada por la izquierda. La falta de independencia otorgada a su banco central, a diferencia de sus contrapartes regionales, ha obstaculizado una política monetaria efectiva.

Martín Castellano, jefe de investigación para América Latina en el Instituto de Finanzas Internacionales, comenta que «Argentina está en una senda diferente y se ha convertido en una discrepancia significativa».

Falta de disciplina fiscal

Un vistazo histórico revela que las máquinas de impresión de dinero se han utilizado consistentemente para respaldar el gasto gubernamental. A pesar de más de 60 gobernadores, solo dos han completado un mandato. El gasto público aumentó drásticamente de 2003 a 2015, contribuyendo al actual déficit presupuestario estimado en un 5.6% del PIB.

La vulnerabilidad del peso argentino a devaluaciones lleva a los residentes a preferir el dólar estadounidense para ahorros y transacciones importantes. Restricciones severas para comprar bienes importados y cambios constantes en las políticas también alimentan la demanda de moneda fuerte.

En los últimos 20 años ha sido notable la fuga de capitales con los argentinos ricos trasladando su dinero al exterior y abriendo cuentas bancarias en el extranjero a una tasa elevada.

La postura Radical de Milei

El presidente electo Milei, con su campaña no convencional, aboga por medidas drásticas. Afirma que en este momento “no hay lugar para las tibiezas ni para las medias tintas”. Por ello ha propuesto la destrucción de las máquinas de impresión de dinero del banco central.

El nuevo presidente ha declarado que el peso argentino «vale menos que el excremento». Su postura audaz refleja la urgencia de abordar la crisis económica. En su lugar propone adoptar el dólar estadounidense como moneda nacional para cortar de raíz el ciclo de endeudamiento y falta de disciplina fiscal.

Además, el desequilibrio comercial de Argentina, con importaciones y exportaciones como porcentaje del PIB rezagadas con respecto a sus pares latinoamericanos, agrava su escasez de dólares.

Las tasas más bajas de inversión extranjera, junto con restricciones de capital que impiden a las empresas extranjeras repatriar ganancias, obstaculizan la recuperación económica. Muchas empresas extranjeras, que han enfrentado obstáculos e incertidumbre, han preferido mudarse de país lo que ha profundizado aún más la angustia económica de los argentinos.

Un Futuro Sombrío o promisor?

El economista Arturo Porzecanski pinta un panorama sombrío, anticipando una economía distópica caracterizada por una inflación descontrolada, una recesión cada vez más profunda, pobreza generalizada y políticas fiscales y monetarias fallidas.

«El último hombre que quede en pie heredará una economía distópica minada por una inflación galopante, una recesión cada vez más profunda, una pobreza generalizada y unas políticas fiscales y monetarias fallidas», señaló.

Sin embargo, un poco más del 55% de los votantes argentinos que fueron el domingo a las urnas decidieron cambiar de rumbo y apuestan por un mejor futuro. La decadencia económica de Argentina se debe en buena medida a los desaciertos gubernamentales durante los sucesivos gobiernos de los esposos Kirchner (Nestor y Cristina) caracterizados por una serie de escándalos de corrupción.

Milei ha renovado la fe de más de 13 millones de argentinos que apuestan por un cambio radical del país y por una Argentina nuevamente grande como ha vaticinado el expresidente estadounidense Donal Trump.

Con información de TheWallStreetJournal

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